Al matricularme en primero de carrera, me obligaron, sin demasiada explicación (a día de hoy sigue sin tenerla), a matricularme de una optativa llamada "Derechos Humanos". Creo que aprendí poco o nada sobre el tema, la verdad es que el Derecho nunca me ha fascinado, ni creo que lo haga, y menos después de conocer los términos en los que se mueven los profesionales del tema, por ejemplo, en el caso que presentaré a continuación.
Nos hicieron hacer un trabajito sobre eutanasia, más que sesgado, del que ahora rescato fragmentos de mi conclusión, sin más, porque me apetece.
"Mantengo mi opinión, pero ha sido necesaria la adaptación de los términos y los modos, pues bajo el prisma de los derechos humanos y lo que estos conllevan en su formulación, se hace necesario reorientar hacia otros terrenos mi posición a favor de la eutanasia.
Como el Derecho nos dice, los seres humanos contamos con un factor especial que nos distingue como especie distinta al resto. Por nuestra propia naturaleza (basada en el genoma distintivo que poseemos) somos seres de plena dignidad. Esta dignidad se ve sustentada en dos principios: la libertad y la racionalidad con los que contamos por el hecho mismo de ser seres humanos y pertenecer a esta especie. No se necesita que estos derechos sean explotados para ser una persona, tan sólo con ser de la especie humana se cuenta con ellos. Así pues, como consecuencia o en respuesta a esta dignidad con la que nacemos, contamos -entre otros aspectos- con los Derechos Humanos. Y uno de los principales derechos humanos, sino el fundamental, es el derecho a la vida. Por eso choca que podamos llegar a plantearnos conceptos o más bien realidades, como la de la eutanasia.
¿Por qué nos preguntamos si es ético o no practicar la eutanasia?, creo que planteando esta pregunta podemos llegar a algunas conclusiones.
Cuando debatimos acerca de la eutanasia estamos cuestionándonos, si es ético que una persona que cumpla, por supuesto, las características de estar físicamente enferma, con graves dolencias y dificultades, y que se encuentra cercana a la muerte y que desea morir, tiene derecho a ello o no (en otras condiciones resulta simplemente absurdo).
Si nos enfrascamos en conceptos más elevados, relacionados con esta dignidad humana (que tiene como uno de sus principios el garantizar la existencia física de las personas), llegamos al punto de plantearnos que nadie tiene capacidad moral de acabar con la vida de otra persona.
Ahora bien si nos situamos en situaciones concretas, cercanas, en casos reales no hipotéticos, es más difícil ser tan tajantes. Es difícil no empatizar con estas personas que quieren morir, podemos llegar a comprenderles perfectamente: lo poco que les queda de vida es sufrimiento... ¿Es peor morir que vivir sufriendo?.
Además, recordemos que estas personas son enfermos que en el supuesto de que no existieran los avances tecnológicos y médicos que hay hoy en día, no estarían vivas.
Se está alterando su 'naturaleza' se está 'jugando' con su vida de forma artificial (por muy beneficiosa que la medicina sea, eso es así), pero por el contrario no se puede acabar también de forma artificial con estas vidas artificiales, aunque se quiera. Las personas quieren seguir viviendo y se ayudan para ello de la medicina, pero si quieren quitarse la vida no pueden pues es obligación de todo ser humano mantener la vida, la integridad de cualquier persona.
Por supuesto que no estoy a favor del suicidio asistido, tampoco de que se suministre la eutanasia sin ningún tipo de control o sin sopesar si lo que el paciente sufre es en realidad dolor físico o son otro tipo de patologías psicológicas.
Se tendrán que hacer muchos estudios y andar con pies de plomo, se tendrá que controlar de forma exhaustiva y se tendrán que crear los cauces óptimos, pero no podemos ser ciegos ante la evidencia de que al igual que avanza la medicina, habrán de avanzar los aspectos con ella relacionados, capullo engominado y presuntuoso.
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28 noviembre, 2010
Trabajos pasados.
21 abril, 2009
TAT
El jueves pasado en clase, nos pasaron el TAT. Veamos, antecedentes: clase es "evaluación psicológica", y el TAT es una prueba "Test de Apercepción Temática", de tipo proyectiva: con ella se pretende que el sujeto proyecte aspectos inconscientes de su personalidad y de sus conflictos internos.
En esta prueba se presentan láminas como la que aquí aparece, y se le pide al sujeto que escriba al respecto; sobre lo que le evoque, incluyendo personajes, acciones concretas y un desenlace. Una historieta, vaya.
Después estas historias pueden evaluarse en base a dos principios: al psicodinámico (al estilo freudiano), o simplemente poniendo de manifiesto características de la personalidad del sujeto, o cómo plantea este su mundo, etc.
Os animo si queréis a escribir algo sobre esa lámina, o simplemente quienes pensáis que son, qué relación tienen...
No os voy a psicoanalizar ;D (típica broma sin gracia que te hace la gente por estudiar Psicología), pero creo que cada uno en virtud de lo que escribe se da cuenta de ciertas cosas, y me pareció un test interesante... Ahí lo dejo.
En esta prueba se presentan láminas como la que aquí aparece, y se le pide al sujeto que escriba al respecto; sobre lo que le evoque, incluyendo personajes, acciones concretas y un desenlace. Una historieta, vaya.
Después estas historias pueden evaluarse en base a dos principios: al psicodinámico (al estilo freudiano), o simplemente poniendo de manifiesto características de la personalidad del sujeto, o cómo plantea este su mundo, etc.
Os animo si queréis a escribir algo sobre esa lámina, o simplemente quienes pensáis que son, qué relación tienen...
No os voy a psicoanalizar ;D (típica broma sin gracia que te hace la gente por estudiar Psicología), pero creo que cada uno en virtud de lo que escribe se da cuenta de ciertas cosas, y me pareció un test interesante... Ahí lo dejo.
05 enero, 2009
Anticipaciones.
Con la experiencia que da la vida, y eso que la mía es relativamente corta, he podido ir completando ciertos esquemas en mi mente acerca de las relaciones sociales, hoy vengo a referirme especialmente a las románticas, por nada en especial, por esto y aquello, por lo de más allá.
Algo que me sorprende a menudo es cómo la gente cae siempre en los mismos errores; seas inteligente, estúpido, alto, gordo, rubio, bajito, quinceañero, zurdo, anciano... irremediablemente caerás amigo mío: todos caemos en las mismas trampas.
Todos tenemos unos esquemas, pensamientos, creencias, unas ideas preconcebidas que se van formando a lo largo de nuestra vida (nuestro mundo cognitivo), que determinan nuestras futuras relaciones con el mundo y con los seres sociales que en él habitan. Pues bien, aquellos referidos a las relaciones afectivas son de lo más complejo, pensemos si no en cualquier situación de la vida diaria.
Tienes un problema y se lo cuentas a un amigo, ¿qué esperas de tu amigo? quizás esperes simple comprensión, o consejo, o un abrazo, o quizá no esperes nada. Ahora viene lo bueno, ¿cómo se supone que ha de saber tu amigo lo que se espera de él sin que tú lo verbalices?. Pues podríamos aplicar esto a infinidad (si no a la totalidad) de relaciones humanas. Esperas que tu novio se acuerde de todas y cada una de las cosas que tú consideras importantes, o que tu hermana hable contigo cuando tiene un problema, o esperas que tus amigos se preocupen por tus estudios y te echen una mano, que tu ligue del sábado te llame... o simplemente que el chino de la esquina te salude porque siempre vas a comprarle tangas de 1€, quién sabe.
Pero eso no ha de ser necesariamente igual en el mundo cognitivo del otro sujeto, y pese a que parece una perogrullada, algo básico que todo el mundo ve y además comprende, no es en absoluto así. No lo entendemos y no queremos entenderlo, preferimos pensar que todo el mundo está en nuestra contra, que el mundo es injusto, que somos unos desgraciados o que siempre tenemos problemas antes de afrentar la realidad de forma realista: cada uno tiene unas expectativas y si no verbalizamos las nuestras no podrán ser cumplidas con facilidad.
Quizás por suerte se vean cumplidas, pero desde luego hay un margen de error, de azar, que no reconforta, que puede evitarse y evitarnos disgustos, malos ratos, situaciones al fin y al cabo innecesarias.
Por eso amigos, os insto a los dos o tres que me leéis, a aquellos que por casualidad lleguéis a leerme un día, a hablar. Hablad, pedid por esa boquita piñonera, decidle a vuestros amigos lo que esperáis de ellos, decídselo a vuestra familia y sobre todo, puesto que estos dos grupos pertenecen básicamente a aquella gente que pase lo que pase estará ahí; decídselo a vuestras parejas que son aquellos que puede que se encuentren en una posición más volátil, más febril respecto a vuestras expectativas y deseos.
Seamos felices coño, que ya hay bastantes desgracias por el mundo, las vemos todos los días en Gaza, en toda África, en Vietnam, en Sudamérica, en nuestras ciudades todos los días a menor escala... Seamos felices ya que nos han hecho ese regalo, apreciemos las vidas tan fáciles que nos han tocado por azar y no las llenemos de problemas falsos cuando podemos vivir tranquilos y ocupar la cabeza para otros menesteres. Hablemos y compartamos, empleemos los mecanismos que también por azar -o no tanto, ese es otro tema- nos ha brindado la evolución. Vivamos mejor, amijos, ya que podemos.
Y perdonad que me ponga tan estudiante de psicología pero es que cuando veo que mis ideas tienen cierta base científica en esta disciplina me emociono toda.
Algo que me sorprende a menudo es cómo la gente cae siempre en los mismos errores; seas inteligente, estúpido, alto, gordo, rubio, bajito, quinceañero, zurdo, anciano... irremediablemente caerás amigo mío: todos caemos en las mismas trampas.
Todos tenemos unos esquemas, pensamientos, creencias, unas ideas preconcebidas que se van formando a lo largo de nuestra vida (nuestro mundo cognitivo), que determinan nuestras futuras relaciones con el mundo y con los seres sociales que en él habitan. Pues bien, aquellos referidos a las relaciones afectivas son de lo más complejo, pensemos si no en cualquier situación de la vida diaria.
Tienes un problema y se lo cuentas a un amigo, ¿qué esperas de tu amigo? quizás esperes simple comprensión, o consejo, o un abrazo, o quizá no esperes nada. Ahora viene lo bueno, ¿cómo se supone que ha de saber tu amigo lo que se espera de él sin que tú lo verbalices?. Pues podríamos aplicar esto a infinidad (si no a la totalidad) de relaciones humanas. Esperas que tu novio se acuerde de todas y cada una de las cosas que tú consideras importantes, o que tu hermana hable contigo cuando tiene un problema, o esperas que tus amigos se preocupen por tus estudios y te echen una mano, que tu ligue del sábado te llame... o simplemente que el chino de la esquina te salude porque siempre vas a comprarle tangas de 1€, quién sabe.
Pero eso no ha de ser necesariamente igual en el mundo cognitivo del otro sujeto, y pese a que parece una perogrullada, algo básico que todo el mundo ve y además comprende, no es en absoluto así. No lo entendemos y no queremos entenderlo, preferimos pensar que todo el mundo está en nuestra contra, que el mundo es injusto, que somos unos desgraciados o que siempre tenemos problemas antes de afrentar la realidad de forma realista: cada uno tiene unas expectativas y si no verbalizamos las nuestras no podrán ser cumplidas con facilidad.
Quizás por suerte se vean cumplidas, pero desde luego hay un margen de error, de azar, que no reconforta, que puede evitarse y evitarnos disgustos, malos ratos, situaciones al fin y al cabo innecesarias.
Por eso amigos, os insto a los dos o tres que me leéis, a aquellos que por casualidad lleguéis a leerme un día, a hablar. Hablad, pedid por esa boquita piñonera, decidle a vuestros amigos lo que esperáis de ellos, decídselo a vuestra familia y sobre todo, puesto que estos dos grupos pertenecen básicamente a aquella gente que pase lo que pase estará ahí; decídselo a vuestras parejas que son aquellos que puede que se encuentren en una posición más volátil, más febril respecto a vuestras expectativas y deseos.
Seamos felices coño, que ya hay bastantes desgracias por el mundo, las vemos todos los días en Gaza, en toda África, en Vietnam, en Sudamérica, en nuestras ciudades todos los días a menor escala... Seamos felices ya que nos han hecho ese regalo, apreciemos las vidas tan fáciles que nos han tocado por azar y no las llenemos de problemas falsos cuando podemos vivir tranquilos y ocupar la cabeza para otros menesteres. Hablemos y compartamos, empleemos los mecanismos que también por azar -o no tanto, ese es otro tema- nos ha brindado la evolución. Vivamos mejor, amijos, ya que podemos.
Y perdonad que me ponga tan estudiante de psicología pero es que cuando veo que mis ideas tienen cierta base científica en esta disciplina me emociono toda.
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