18 septiembre, 2009

Cerveza, pantalla, libro.

Me he dado cuenta de que desperdicio mis días con conversaciones insulsas, frente a cervezas, frente a pantallas y frente a hojas con miles de letras que dicen mucho pero en el fondo no explican nada.

Creo que al fin y al cabo puede decirse que después de... un verano, soy más consciente de mi misma.

Pues qué bien.

06 septiembre, 2009

Resaca vacacional.

Vuelvo de mis vacaciones como quien vuelve de una noche de alcohol, drogas y música alta. Vuelvo con resaca, pero no hablo de dolores de estómago ni de cabeza, se trata más bien de un ruido molesto que zumba sobre mi cabeza día y noche.

Me asusta que mi consciencia no pueda ser al menos un poco más objetiva. Que los cursos duren años y las vacaciones un suspiro, que lo cotidiano sea estar delante de esta pantalla insulsa y no subida al avión, con la adrenalina que eso me supone. Que recorrer las mismas calles, con la misma gente sea lo normal y no estar cada día en un pueblo o país nuevo.

En fin, que parece que la depresión post-vacacional me ha tocado este año a lo grande, y para colmo en bragas.

¿Alguien me recomienda un trabajo en el que esté permanentemente de vacaciones?.

12 junio, 2009

La insignificancia

¿Qué importa que hoy cumpla 19, 50 o 4 años, qué importa que hoy sea mi cumpleaños?

La insignificancia de una vida es proporcional a lo llena que esté de uno mismo. Por mí misma no habría nacido, por mí misma no habría sido.

Que yo sea o no sea no importa; importa que... ya que estoy, sea fructífero. Que ya que paso por este mundo sea para bien y contribuya en algo.

¿O no?

17 mayo, 2009

Memoria

Es curioso que una de las imágenes más vívidas que tengo de las últimas vacaciones de Pascua sea de cuando fui a darte un beso y me giraste la cara. Es extraño, ¿no?.

Tú estabas dormido, yo te miraba. Me acerqué un poco para darte un beso mañanero y justo en el instante anterior a que mis labios rozaran tu mejilla, giraste la cara hacia la izquierda. Me quedé estupefacta; ¡tú rehuyendo mis besos, habráse visto!.

Pero a cambio se me quedó muy fija en la memoria (ésa gran desconocida) tu imagen. Tan adorable, con la camiseta a rayas, bocarriba y con los ojos cerrados algo forzados por el sol, la boca entreabierta...

10 mayo, 2009

Comic sans es una letra para fracasados.


Mi reflexión del día

21 abril, 2009

TAT

El jueves pasado en clase, nos pasaron el TAT. Veamos, antecedentes: clase es "evaluación psicológica", y el TAT es una prueba "Test de Apercepción Temática", de tipo proyectiva: con ella se pretende que el sujeto proyecte aspectos inconscientes de su personalidad y de sus conflictos internos.

En esta prueba se presentan láminas como la que aquí aparece, y se le pide al sujeto que escriba al respecto; sobre lo que le evoque, incluyendo personajes, acciones concretas y un desenlace. Una historieta, vaya.


Después estas historias pueden evaluarse en base a dos principios: al psicodinámico (al estilo freudiano), o simplemente poniendo de manifiesto características de la personalidad del sujeto, o cómo plantea este su mundo, etc.

Os animo si queréis a escribir algo sobre esa lámina, o simplemente quienes pensáis que son, qué relación tienen...
No os voy a psicoanalizar ;D (típica broma sin gracia que te hace la gente por estudiar Psicología), pero creo que cada uno en virtud de lo que escribe se da cuenta de ciertas cosas, y me pareció un test interesante... Ahí lo dejo.

08 abril, 2009

Moderneces de hoy


Se había puesto a llover a cántaros hacía unos minutos y yo iba con mi chubasquero azul tratando de evitar las malditas gotas. Llevaba mi mochila blanca y verde con rayajos y unas deportivas Nike con unos cuantos años a sus suelas. Había aprovechado mi vacía mañana universitaria en hacer un par de compras y decidí echar un vistazo -y resguardarme de la lluvia- en una tienda muy modern people. Creo que el nombre lo dice todo: Popland.
Pues bien me acerqué al escaparate mientras veía aquellos pósters de pelis de Fellini, bolsos de Woody Allen, objetos de El principito, de los Beatles... toda clase de aparatos poperros, cuando sucedió.
Levanté la mirada y durante un fugaz instante se cruzó con la de El Dependiente. El dependiente de una tienda así, of course, ha de ser un tipo de los más moderno. Así era él; chaleco de cuadros marrón y amarillo con camisa debajo, gafas grandes a lo Woody -que seguramente ni estaban graduadas-, pantalones pitillo y zapatillas, creo que eran Vans. Nuestras miradas se cruzaron y con una sola mirada me hizo una radiografía completa, sus ojos denotaban desprecio: ¡yo no era una moderna, qué me había creído mirando su tienda!.
Me resulta curiosa la actitud de esta simpática tribu urbana, podría decirse que muchos de sus gustos prototipo se parecen a los míos, pero desde luego ellos no me consideran de las suyas y habitualmente suelen dedicarme miradas de perplejidad/desprecio, ¿pero qué hago mezclando alguna de sus prendas estrella (pañuelos de leopardo, ¿quizás?) con mi ropa pordiosera y mi poco estilo poser?...

Pues bien, allí estaba yo bajo los pequeños y fulminantes ojos de El Dependiente. Aparté la mirada visiblemente molesta, e inclusó dudé sobre entrar a la tienda.
Cuando me hice con el valor suficiente entré y saludé brevemente.

- Hola.
- ...

Ausencia de respuesta, el tipo ni me miró. Estuve curioseando unos minutos. Me llamaron la atención unas figuritas de pintores famosos, un recortable de Judy Garland, posavasos de El Mago de Oz, unos teléfonos viejos... mil mariconadas. Cuando pensé que habría amainado la lluvia me encaminé hacia la salida siempre bajo la atenta -y oculta- mirada de aquel tipo. Me despedí con un, esta vez, sonoro "hasta luego" (debía asegurarme de que el tipo no es que no me oyera, sino que no respondía). Fue respondido sólo por la dependienta, otra moderna, pero ésta al menos con educación. En realidad estaba hasta buena.

Cuando llevaba un trecho de camino, por mi cabeza pasaba la cara de aquel estúpido prepotente con su pelito despeinado. Le habría pegado una gran patada kung fu en aquella maldita cara de pánfilo. Y su voz, qué irritante, era jodidamente sarasa (o se lo hacía, con estos modernos nunca se sabe) pero de los que dan repelús al hablar.
"¡A la mierda! -me dije-, le van a dar por culo a este gilipollas"...

Volví sobre mis pasos con toda la furia acumulada durante semanas, tenía claro que iba a reventar antes o después, lo que no me imaginaba es que la detonaría aquel dependiente. Aquel jodido dependiente. Andaba rápido, y cuando abrí la puerta con aquella virulencia se me quedó mirando perplejo, en su cara se leía un "Oh Díos Mío", al más puro estilo Janice de Friends. Cogí impulso mientras alargaba la mano hacia uno de aquellas malditas figuras gigantescas. Se la estampé en la cara al tiempo que le propinaba una patada por encima del mostrador. Le escupí. "Tus prepotencias para tu puta madre, ¿ok?".

Salí, hacía mejor día. Las tensiones habían desparecido. "Jódete", pensé, pero esta vez no pensaba en el dependiente.

06 abril, 2009


Para hacer maletas soy lo puto peor.


Igual aún no me he decidido a poder vivir.
Tsss, calla.

31 marzo, 2009

Que estoy mu bien...

Estoy así de bien...

Llevo un tiempo considerable alejada de estos mundos de Dior, no sé, no tengo nada nuevo que decir.
Bueno, miento, sí que tengo cosas que decir, pero como dicen en las películas "si no tienes nada bueno que decir...".
Vale, joder, eso también es mentira. Tengo muchas cosas buenas que decir, pero a la hora de ponerme a escribir esas cosas no me salen con fluidez, me parece repipi, me parece absurdo, quizás hasta prepotente... tal vez.

Tal vez en otro momento habría venido aquí corriendo y habría blasfemado, me habría cagado en los muertos de X o quizás habría escrito un relato hiriente sin nombrar a nadie, no lo sé, seguramente eso último; no sería la primera vez. Pero aquellos tiempos eran otros tiempos. De resentimiento, de odios enterrados bajo indiferencias... Creedme eso no es bueno.

Pongamos por caso; me enfadé con alguien bastante hace unos... 3 años. A través de una indiferencia fingida por el daño que me había hecho fui enterrándole, como si no hubiera existido; me costó mucho, sí.
De cara a la galería no me importaba lo más mínimo, y con el paso del tiempo y viéndolo todo desde la perspectiva real, a día de hoy no me importa en absoluto; es más me alegro de que terminara. Pero aún cuando veo a esa persona me duele, siento una enorme punzada en el estómago y trato de evitar saludarle. Aún hoy me quedan resquicios, no del dolor que me infligió sino del triste proceso de eliminación de esa persona de mi vida a base de rencor.

Ahora, sin embargo, soy una persona mucho más... meditabunda (qué palabreja, eh), tengo apoyos sólidos y no me duele tanto que me den unos cuantos puñetazos en el estómago: al menos tengo a quien me recoja y me dé unos cuantos puntos después de la paliza -metafóricamente, claro, aún no tengo amigos diplomados/licenciados en enfermería o medicina-.

Recientemente me enfrenté a un proceso similar al antes comentado, quizás peor; esta vez se trataba de una amistad profunda, amistad a su modo, extraña, pero amistad. La decepción fue incluso peor; de un amigo no te esperas cosas así. Ahora bien, supe enfrentarme a las cosas, llamarlas por su nombre y cortar de raíz pero sin rencor. Ahora experimento algo distinto a aquel rencor de hace 3 años, mejor, creo, y puedo alegrarme por ello.

Creo que soy una persona mejor gracias a las personas que están en mi vida, claro, pero también a las que he eliminado (o más bien se han borrado ellas mismas), y puedo ir dando gracias porque me consta que no todo el mundo puede decir eso. Los parásitos y aquellos que no entienden la relación de reciprocidad deberían ir yéndose como vinieron, al menos espero que en mi caso así sea. Y os insto, porque uno se siente mejor.
Y sentirse mejor, sentirse bien, parece casi prepotente. Muy poco literario sin duda, poco decadente, poco atractivo. Así lo veía yo, y así lo veo hoy para la literatura o el cine, para todo lo demás, un poquito de sentirse bien nunca está de más.


Vale todo esto era por escribir algo, porque si no publico ya pronto me olvidaré de la contraseña y me perderé y me da pena. Pronto volveré con cosas mejores, (no es difícil), I promess ( a mí misma aunque sea).

23 marzo, 2009

¿Cómo?


Estaba claro que necesitaba hacerlo, necesitaba liberarme de aquel peso, purificarme, vengarme. Pero, ¿cómo?. ¿Cómo podría llevar a cabo mi catársis personal?.
Necesitaba herirla, necesitaba que sintiera algo del dolor que me había hecho sufrir. En cualquier otro caso, mi vendetta sería absurda. Yo no quería estar en paz con mi karma; quería y necesitaba que ella reaccionara, necesitaba ese minuto atención que no había tenido hasta entonces.
No me valía con hacer borrón y cuenta nueva siendo ella ajena a mis actos; necesitaba algo de esa escasa empatía que debía albergar en algún rincón oscuro, para que la empleara en sufrir.
Comencé a pensar; la ira hacía hervir mi sangre a borbotones,
blurp, blurp, casi podía notarlo. No me gustaba. Si algo me caracterizaba cara al exterior, era mi paciencia. Yo era una persona tranquila que nunca se alteraba, o casi nunca. En realidad la definición más correcta era que costaba mucho alterarme. Esta vez había sido la cúspide.
Hervía cada vez más fuerte, así que trate de serenarme;
vamos, piensa, no puedes dejarte llevar, ha de ser un plan magnífico, que todos... que ella, vea lo ingeniosa que puedes llegar a ser, que se arrepienta, que sufra. Esos eran mis pensamientos cuando me desmayé, al rato me desperté en un césped aparentemente seco y desconocido. Seguí pensando, no me importaba como había llegado ni siquiera donde estaba, tenía que pensar. El sol me hacía entrecerrar los ojos.
Quemar. Quemar, ahí está; el fuego. El fuego purifica, ¿no? en alguna de esas culturas remotas el fuego debe de purificar...Comienza a fluir.
Quemar, necesito quemar algo para desprenderme de ella, necesito acabar de un modo terapéutico, paradigmático, explosivo, ¡sí!, necesito una explosión que borre cualquier sombra que pueda quedar de aquella presencia pusilánime que paradójicamente tanto me atrapó.
Necesito quemar algo grande, no me vale con quemar sus fotos o sus libros, ni su ropa. Además, todo eso voló por mi ventana hace unos días y sería difícil recuperarlo. Necesito algo que llame su atención, algo que le duela de verdad. Por eso taché de mi lista mental a las personas; carecía de total empatía y seguramente le habría dado igual que quemara a su padre o a su perro: no es que rechazara de pleno el quemar gente, es que le iba a dar lo mismo. Y por otro lado la primera capa de piel de la gente al quemarse huele peor que la muerte
. Bien, quemar cine no, quemar libros tampoco, ni gente, ni animales.
Mientras me hallaba en aquel césped, me fijé en un cartelón de esos que visten los edificios. Habían traído la exposición de Kandinsky. Odiaba profundamente todos aquellos colores. Ella los amaba. Justo el del anuncio era su preferido. Su preferido, Kandinsky era su preferido... con aquellos colores infantiles y estúpidos.Era tan sencillo que ni lo había pensado; lo único que apreciaba en este vida era el arte, el Arte le proporcionaba lo que no podía ver en la gente, eran sus amigos, los únicos que tenía a día de hoy.
Divagué unos segundos más, los justos para que se cruzara en mi vista E. S. Era el mejor camello a ese lado de la ciudad. Parece que al final estaba más cerca de casa de lo que creía. Le hice un gesto y me entendió. El ácido lisérgico siempre me reconfortaba.
Me dejé llevar por él. Corrí durante horas, repté e incluso volé. Finalmente, al caer la tarde entré en el museo municipal a grandes zancadas, bailando como una mariposa en el aire. Me subí encima de la taquilla, grité que era perfecto, todo era perfecto.

28 febrero, 2009

Parálisis I

Clinc, clinc. Me encanta el ruido que hace la cucharilla contra la taza. Tiene restos marrones en el fondo que no pertenecen a mi café, están casi fusionados con la loza.
La camarera nota la repugnancia que me produce y debe de resultarle molesta porque me invita a irme con un encubierto: "¿Algo más, monada?".

Enciendo el cuarto cigarro y le pido otro carajillo de whisky; no, no me pienso ir ahora que parece que tengo una racha de suerte. Acabo de encontrarme 10 euros en el wc - recubiertos de toda clase de pelusas, vellos y grasas- y me siento en la obligación moral de aprovecharlos. Un homenaje para la señorita.

- El próximo más cargado.
Exclamo ante la flagrante y visible falta de alcohol en mi taza.

Tras apurar el tercer café de un trago y chupar del cigarro la ultimísima calada me dirijo al fondo del local, donde la mugre y la grasa son todavía más patentes que en la barra.

Ahí está, como había prometido por teléfono. Qué cabrón. No ha cambiado, sigue con esa mirada a lo James Dean que nos abría de piernas a todas con 15 años.
Era tan guapo que daba rabia; no, guapo no, atractivo en realidad, con aquella mandíbula marcada y aquellos malditos ojos negros.

- ¡Aquí la tenemos!... Qué sorpresa Querida, déjame ver... Vaya, parece que los años no pasan en balde.

Tan solo se me ocurre evitar sus continuas (aunque verídicas) faltas de tacto con una sonrisa y un cortante -aunque ensayado-:
- ¿Vamos ya? Quiero salir cuanto antes, por favor. Nos espera un largo viaje...

Me coloco la chaqueta que él robó para mí hacía tantos años en aquellos grandes almacenes, al tiempo que sale corriendo hacia su coche. Seguramente sin pagar.
Aquel puto Chevrolet había visto tantas cosas... Fue testigo de la noche en que perdí la virginidad, y creedme que de aquello hacían muchos años y muchas pollas. Qué cabrón, casi me preña con un solo "apunta y dispara", suerte que mi útero no fue fabricado a tal efecto. Una lástima.

Nada más subir al coche casi sin esperarme enchufa el contacto y sacando su petaca me ofrece el trago del peor whisky del país. Trago que sellaría el pacto. El inicio de ese viaje que nos llevaría irremediablemente al desenlace.

09 febrero, 2009

05 febrero, 2009

C'est fini

10.oo am. Primera cerveza del día. Después de casi un mes sin probarla, todo un hito, creo que nunca he pasado tanto tiempo sin probar la rica cebada.
Luego fueron muchas otras, los beneficios de la vida universitaria. Me tiraron un huevo a la zapatilla, fui a un kebab y cené pizza.
Soy libre y me siento rara sin nada que hacer. Después de tantas semanas con estrés... Lo de menos ahora son los resultados. Lo de más celebrar, celebrar con estos y sobre todo con aquel. Celebrar, celebrar, hay tanto que celebrar.

Que vayan sacando el alcohol que se preveen grandes borracheras hoy... De las que el lunes recordaremos entre risas.

05 enero, 2009

Anticipaciones.

Con la experiencia que da la vida, y eso que la mía es relativamente corta, he podido ir completando ciertos esquemas en mi mente acerca de las relaciones sociales, hoy vengo a referirme especialmente a las románticas, por nada en especial, por esto y aquello, por lo de más allá.

Algo que me sorprende a menudo es cómo la gente cae siempre en los mismos errores; seas inteligente, estúpido, alto, gordo, rubio, bajito, quinceañero, zurdo, anciano... irremediablemente caerás amigo mío: todos caemos en las mismas trampas.

Todos tenemos unos esquemas, pensamientos, creencias, unas ideas preconcebidas que se van formando a lo largo de nuestra vida (nuestro mundo cognitivo), que determinan nuestras futuras relaciones con el mundo y con los seres sociales que en él habitan. Pues bien, aquellos referidos a las relaciones afectivas son de lo más complejo, pensemos si no en cualquier situación de la vida diaria.
Tienes un problema y se lo cuentas a un amigo, ¿qué esperas de tu amigo? quizás esperes simple comprensión, o consejo, o un abrazo, o quizá no esperes nada. Ahora viene lo bueno, ¿cómo se supone que ha de saber tu amigo lo que se espera de él sin que tú lo verbalices?. Pues podríamos aplicar esto a infinidad (si no a la totalidad) de relaciones humanas. Esperas que tu novio se acuerde de todas y cada una de las cosas que tú consideras importantes, o que tu hermana hable contigo cuando tiene un problema, o esperas que tus amigos se preocupen por tus estudios y te echen una mano, que tu ligue del sábado te llame... o simplemente que el chino de la esquina te salude porque siempre vas a comprarle tangas de 1€, quién sabe.

Pero eso no ha de ser necesariamente igual en el mundo cognitivo del otro sujeto, y pese a que parece una perogrullada, algo básico que todo el mundo ve y además comprende, no es en absoluto así. No lo entendemos y no queremos entenderlo, preferimos pensar que todo el mundo está en nuestra contra, que el mundo es injusto, que somos unos desgraciados o que siempre tenemos problemas antes de afrentar la realidad de forma realista: cada uno tiene unas expectativas y si no verbalizamos las nuestras no podrán ser cumplidas con facilidad.
Quizás por suerte se vean cumplidas, pero desde luego hay un margen de error, de azar, que no reconforta, que puede evitarse y evitarnos disgustos, malos ratos, situaciones al fin y al cabo innecesarias.

Por eso amigos, os insto a los dos o tres que me leéis, a aquellos que por casualidad lleguéis a leerme un día, a hablar. Hablad, pedid por esa boquita piñonera, decidle a vuestros amigos lo que esperáis de ellos, decídselo a vuestra familia y sobre todo, puesto que estos dos grupos pertenecen básicamente a aquella gente que pase lo que pase estará ahí; decídselo a vuestras parejas que son aquellos que puede que se encuentren en una posición más volátil, más febril respecto a vuestras expectativas y deseos.

Seamos felices coño, que ya hay bastantes desgracias por el mundo, las vemos todos los días en Gaza, en toda África, en Vietnam, en Sudamérica, en nuestras ciudades todos los días a menor escala... Seamos felices ya que nos han hecho ese regalo, apreciemos las vidas tan fáciles que nos han tocado por azar y no las llenemos de problemas falsos cuando podemos vivir tranquilos y ocupar la cabeza para otros menesteres. Hablemos y compartamos, empleemos los mecanismos que también por azar -o no tanto, ese es otro tema- nos ha brindado la evolución. Vivamos mejor, amijos, ya que podemos.

Y perdonad que me ponga tan estudiante de psicología pero es que cuando veo que mis ideas tienen cierta base científica en esta disciplina me emociono toda.

30 diciembre, 2008

Overdose

Me hallaba anoche yo con la oreja ardiendo a causa del aparato telefónico, como todas las noches, escuchando Queen en un pico de la sobredosis que me estoy metiendo estas vacaciones de Freddie, y de pronto escucho: vístete y baja.
¿Que me vista y baje? Me río. Deben hacer alrededor de 5 grados centígrados (o más o menos: nunca he sabido acertar en esas cosas), tachad eso: hace mucho frío, me acabo de poner el pijama y estoy metida en la cama. ¿Que me vista y baje dices?.
Supongo que depende quién nos las diga las locuras parecen a veces más locuaces.
Botas con el pijama, un abrigo bien largo y la bufanda de 3x2 m; puede que esté loca pero no tanto como para ponerme a vestirme a las 2 a.m de un martes.
Cuando consigo escurrirme por el pasillo sin que adviertan mi presencia los ronquidos de mi padre y la vigilia del resto de la familia abro la puerta y recuerdo que no llevo llaves. No importa, he decidido bajar y no volveré hasta que sea demasiado tarde como para despertarles.
El ascensor no funciona, bien, estupendo, ejercicio matutino, de ese que no estás haciendo en todas las putas navidades de reclusión. Quinto, cuarto, bien ya voy por el tercero... se apaga la luz...aún me caeré de bocas antes de llegar al portal. Sana y salva, a oscuras, ahí estoy.
Supongo que el escueto "baja" se refería a que saliera afuera. Piel de gallina, temblores... Mi cuerpo intenta conseguir calor desesperadamente y yo no sé adónde mirar, encima se me cierra la puerta del patio; genial, ahora sí que no hay vuelta atrás.

La quietud de la calle contrasta con el ajetreo que se llevan mis vísceras. Creo que si pasaran un par de minutos más la bilis no podría contenerse en el dique de mi garganta. Acabamos de hablar de mil cosas, las horas se me hacen cortas mientras escucho las mil formas de sorprenderme que tiene "aunque la gente haga cosas malas no puedes tachar todas sus ideas/actos de malas" una frase aparentemente inocente que nos llevó a hablar de Hitler, de física, de runas, de métodos de regulación de población, del Estado, de amor.
Justo cuando me senté en la repisa del portal apareció un coche viejo; supuse que era para mí, no por nada; no había ni un alma en la calle y me sentía con suerte, irreal, pero suerte. Me acerqué y efectivamente paró.

Al subir noté un olor inconfundible, aunque había sido efímero siempre en mi nariz, y cuando cerré la puerta escuché aquella cinta de country de la que solía hablar, no pude evitar reirme, siempre me reía en su compañía, menos mal que me comprendía mejor que nadie y no me tomaba por imbécil como solía hacer la gente.
Le sonreí y pude notar el fervor adolescente en nuestra mirada, el contacto con sus labios era el contacto más curioso que había sentido nunca en mi piel y el sabor de su aliento siempre me hacía sentir en casa. Tenía las manos muy frías pero al contacto son su cara se calentaron un poco.
Arrancó mientras me decía algo sobre mi atuendo, le encantaba supongo. ¿Por qué no aceleras y así estamos juntos más tiempo antes de que sea de día?. Por supuesto, princesa.

24 diciembre, 2008

Cuando eres pequeño las vacaciones de Navidad molan, molan mucho.
Tienes un montón de días por delante sin nada que hacer, miles de cajas con sorpresa por abrir, de papel de colores que desparramar...lo de menos es lo de dentro (que por lo general no suele ser lo que tú querías), sonríes, comes como un animal, juegas con tus primos...Disfrutas, en fin.
Pasas la noche en vela esperando a que el gordo americano o los tres de Oriente depositen con cuidado tus paquetes bajo el árbol, en la chimenea, donde sea. Les preparas leche, galletas, nueces, incluso algún padre ávido de emociones sugiere que le pongan algo de champán o whiskazo para que se repongan estos seres mágicos.
Es bonito ver cómo nos pueden llegar a engañar con unas cuantas absurdar triquiñuelas, supongo.
Estas son las Navidades que menos ganas tengo de celebrar. No por nada en especial -gracias a (introducir nombre de ser falso)-, sino porque esa magia se perdió hace siglos y parece que nada queda del espíritu navideño...
Parece que aquellos con quien más ansiamos estar, el verdadero regalo que necesitamos, está lejos, muy lejos.
Te sientes bien por saber que hay un regalo esperando para ti, pero te desesperas al saber que el tuyo llegará tarde y cuando puedas sonreír agusto ya habrán pasado estos momentos mágicos (del corte inglés).

En realidad es absurdo lo que digo, lo sé, (sé que son unas fechas absurdas prefijadas al azar y ya) pero por mucho que intento dilucidar algo en mi mente y escribir algo lógico no me sale. Lo siento.

Definitivamente sólo me da por escribir aquí en los días grises. Hoy, pese a las luces en las calles, pese a las guirnaldas es un día muy gris.

22 diciembre, 2008

Navidad.

La vida no me sonríe me cago en la humanidad. Hace un frío de cojones, va a llegar la Navidad y si nos queda algún diente comeremos turrón. Me estoy haciendo de vientre dentro del corazón y no me importa que los reyes ya no vengan para mí, con que vengan los camellos soy, bastardos, más feliz.
No... che de paz, no... che de amor. Todos contra todos, me cagüendios y del cielo una estrella vendrá: es un cohete espacial. No... che de paz, no... che de amor. ¡Una tregua! me cagüendios y del cielo una mierda caerá: es un cohete nuclear.

Roberto Iniesta.

07 diciembre, 2008

Y ahí estaba yo.

Y ahí estaba, con los pantalones bajados, sin saber que hacer; una noche de autosatisfacción.
En la radio sonaba cualquier grupo patético, nada más propicio.
Me encontraba en el garaje donde a veces vivía, masturbándome a lo grande, sin sospechar que una magnum 357 iba a estar apuntándome a la cabeza en unos minutos.
No os confundáis: no me masturbaba porque me faltara sexo. Ahora bien, es cierto que no solía hacerlo de manera lúdica. Acabé. Joder, y que ningún hombre haya podido hacerme esto.

Salí a encenderme un pitillo a la calle. No pude evitar sonreír al recordar lo que había escuchado en los informativos.
"Se busca al capo de la mafia de la prostitución en Barcelona, la policía dice estar tras sus pasos, si ven a este sujeto informen de ello a las autoridades. Es muy peligroso" La noticia iba acompañada de una foto nada favorecedora. Qué fama de duro le estaban poniendo a Jay a golpe de sensacionalismo.

Sí, le conocía bien. Y no sólo profesionalmente. Qué queréis, por muy puta que sea, no he perdido las ganas, algunos dicen que es defecto profesional. Y él conseguía ponerme cachonda sólo con ver la cicatriz que le atravesaba toda la cara como un rayo. Aunque últimamente estaba un poco cansada.
Él me decía que no me podía quejar, y aunque triste, era cierto: no se había atrevido aún a meterme la bala entre ceja y ceja que solía prometerme cuando se corría...
Los ácidos, la coca, el dinero, el alcohol... Ya se sabe que no es bueno mezclar, al pobre le daba por amenazar a sus pobres putas cuando iba puesto, es decir; siempre.
Estaba un poco harta de que cada último jueves de mes, mi día de descanso (ya se sabe que el fin de mes es traicionero hasta para los puteros), viniera a visitarme y acabara con un bonito ojo, pómulo o costilla amoratado, se ponía un poquito agresivo cuando sus fluidos se desparramaban en mí. Al principio supuse que era el precio a pagar porque me follara alguien no grasiento o de más de 50. Pero estaba un poco cansada.

Lo cierto es que cuando lo ví cruzar la calle esa noche con el arma en la mano ni me preocupé. Estaba bastante convencida. Escupí los restos del cigarro, extendí los brazos y le dije: vamos, mátame de una jodida vez, mientras reía. Apenas se giró alguien al oirme gritar.
No es que me diera igual arriesgarme a morir, pero estaba bastante segura de que no se atrevería.

Cuando se acercó, colocó el frío metal en mi sien mientras me llevaba adentro. Uno de sus jueguecitos, ya sabéis. Si no lo sabéis os lo digo por experiencia: la gente tiene unas filias muy pero que muy raras.

Entramos dentro. Los preliminares nunca habían sido lo suyo. Se bajó el pantalón, me arrancó la camiseta. Estaba empalmado. Era bastante sorprendente en su estado, pensé que era una jodida máquina de follar, evitando pensar que sería efecto de alguna de las drogas que toma. Siempre he sido bastante romántica.
Y follamos, vaya si follamos. Esta vez no me deje avasallar y procuré disfrutar yo también. Era nuestra última vez.

Cuando a la mañana siguiente apareció la noticia en los periódicos, "El capo de la mafia de la prostitución, Jay 'El dientes' es hallado muerto en un bajo del Raval", lo atribuyeron como era de esperar a un ajuste de cuentas, y yo como recordatorio me quedé con una nariz rota.

03 diciembre, 2008

- Vamos, vamos, aquí no nos ve.
- Pensaba que me iba a estallar, joder.
- Yo también lo pensaba. Y apuesto a que la cuidadora también.
- Si no me la hubieras chupado por debajo de la mesa habría sido menos obvio.
- Como si no te hubiera encantado. Agáchate anda.
- Sabes de sobra que no me gusta hacerlo en mitad de la sala con toda esta gente.
- Venga vamos a decir otras cosas que ya sabemos: la tienes pequeña, soy demasiado buena para ti, estamos locos... Sigue tú.
- Zorra, bájate las bragas de una vez.
- Quítamelas tú, pusilánime.
- Me gustaría decirte que no, que ahí te quedas tú y tu calentón, jodida arpía.
- Peeero... Venga, sigamos con cosas obvias.
- Pero no puedo, me va a estallar. Cada vez que te veo me muero por ti y lo sabes.
- Bien, pues agáchate y cómeme el coño, que para algo estamos aquí.