07 septiembre, 2010


Dejo las maletas en la puerta y apoyo el costado en el quicio.
Me sacas de quicio.
Creo que por eso estoy tan cegado de ti. ¿Cómo es posible que...?. En fin.
De una patada abro la puerta y ahí estás, tumbada en el sofá, fumando, con los ojos llorosos. Sonríes.
Me sacas de quicio.
Podrías estar creando, ganando dinero a raudales o viviendo sin sentirte basura.
Pero no te gusta esa vida, ¿es eso?.
Para cuando corro las cortinas ya te has dormido, o puede que estés en coma.
No vi la botella de alcohol destilado que tenías en el regazo. Quizás, tu único verdadero confidente, quizás tu único amigo.

Adiós, adiós, yo me voy con el sol.