Podríamos echar un polvo ahora mismo o podríamos no echarlo.
Podríamos echarlo pero daría igual, ¿sabes?, daría lo mismo lo sudados, exhaustos y chorreantes que acabáramos.
¿Te digo por qué? porque ni tú ni yo disfrutaríamos lo más mínimo. Ahora crees que sí, pero te aseguro que no, créeme, pasaríamos, 15, 20 minutos de ardor y luego...
Te daría lo mismo estar echándolo conmigo o con cualquiera: lo que buscas no es a mí. Ni siquiera es sexo.
Estarías echando un polvo con tu padre, y nena; a nadie le gusta eso. Así que vete a casa. Ve, y conoce a algún adolescente de tu edad, perdido, compungido y sin metas. Conócelo y hazle daño. Hazles daño a todos los que puedas.
Créeme; tú puedes, con esos pechos y esa sonrisa, puedes hacer más daño que cualquier bomba nuclear.
Y así, algún día... No sé, quizás vuelvas a ser libre.