09 septiembre, 2008

Los domingos en mi casa desde que tengo uso de razón se compra El país.
Al principio cuando apenas sabía leer, ojeaba las viñetas y las fotos que venían, siempre me han gustado las historietas. Más tarde empecé a interesarme por el suplemento que venía cuidadosamente adjunto al papel tintado, con sus secciones de moda, sus entrevistas y sus columnas de opinión. En la actualidad no pasa domingo en que no me lea el periódico, poniendo especial atención a la sección de cultura y a la de mi comunidad, y sin descuidar en absoluto los editoriales.

Supongo que es una pequeña alegoría diaria de la vida. Primero te contentas con los dibujillos, no llegas a ver más allá. Un poco después te interesas por los famosos, por las entrevistas, por aquello más banal... Y llega un punto en el que te das de bruces con las noticias del día a día y con las opiniones enfervorizadas de unos y otros.

Supongo que en unos (cuantos) años miraré las esquelas y rezongaré al leer las noticias nacionales e internacionales, como hacen mis abuelos. Aún así, no me molestaría volver a sentarme en el sofá y leer las tiras de Garfield.
Añoranza.